lunes, 24 de septiembre de 2007

Crónicas ariqueñas


“Poder decir adiós es crecer”, dice Gustavo Cerati bien convecido de sus palabras y yo lo escucho una y otra vez con la misma convicción.

Estoy en Arica y eso es un punto a favor para la reflexión. Creo que jamás me he ido de aquí tal como llegué, aunque mi viaje no haya sido por más de tres días. Porque estar aquí me remonta a otras historias, a mis orígenes y a dudas pendientes. Aquí está mi colchón, de frente a una muralla que alguna vez estuvo llena de imágenes y cuadros, pero que ahora no es más que la continuidad de un muro amarillo y vacío, sin recuerdos explícitos ni personalidades destacadas.

Ahí donde pasé noches durmiendo muy tranquilamente y donde también alguna vez me fumé un cigarro que además de intoxicarme los pulmones, me hizo compañía mientras ordenaba vagos pensamientos que me perturbaban.

Este es mi primer 18 de septiembre aquí desde hace seis años y la verdad es que de Fiestas Patrias poco y nada se siente. Salvo por las ardientes parrillas de los vecinos, los curaditos en la calle y la sensación de día domingo por más de cinco días consecutivos en la semana. Otra vez los milicos y milicas, muy ordenaditos esperando lucir impecables ante la vista de una Presidenta, su Presidenta, por la que jamás nunca votarían. Una vez más el Te Deum, donde los agnósticos repiten rezos en los que no creen y los Opus Dei fruncen el ceño por tener que compartir el templo con los comunachos ateos que asisten entusiastas porque por fin el binominal no importa y tienen el mismo escenario de las grandes mayorías.

Pero en mi casa no hay señales de humo. Y es literal. No hay humo blanco, ni negro. A nadie le interesa hacer un asado y mucho menos jugar cacho o tomar chicha. Estamos todos como medios perdidos en tiempo y espacio. Mis hermanas alegan por los pobres animales que jamás ven la luz, que después son asesinado, intentan convencerme diciéndome que grandes personajes de la historia eran vegetarianos y que los circos abusan de esos pobres seres que tienen en pequeñas jaulas. Yo solo les digo que Julito Martinez, el conejo, tiene bueno trutros y me lo comería, pero mi broma solo consigue provocar más su enojo.

El papá considera que lo mejor es que salgamos a comer afuera y cada uno elija su menú. Llegamos a un recién inaugurado restaurante llamado 'Donde Alejo'. Es un sitio campestre, que solo ayer abrió sus puertas y el dueño es amigo de mi padre. 'La cocina chilena es la especialidad', resalta entusiasmado. 'Mala mala', pienso, 'cualquier cosa menos comida chilena!'. Pero luego todo se resuelve y mis hermanas ya tienen su plato de arroz con ensalada, mi madre espera ansiosa un pastel de choclo, mientras que mi padre y yo recibimos un jugoso lomo acompañado de arroz y ensalada.

Cuchillo, tenedor y a cortar. Pero oh oh, algo sucede. El efecto “hermanas vegetarianas” dio resultado y yo siento que el trozo de lomo me mira y me dice muy seguro: 'muuuuu, soy cadaver'. Todo se complica. Sin ganas y asqueada termino de comer mi plato para no levantar sospechas.

Entonces así nada más, sin penas ni glorias, se va este 18 sin ningún tipo de sentido patriótico, pero con muchos simbolismos personales, porque he dado pasos.

Solo el tiempo podrá decir si fueron firmes o más bien en falso. Por ahora solo Cerati puede confirmarme lo que sospecho en una frase que dice 'separarse de la especie por algo superior, no es soberbia, es amor'. Y si, concuerdo con eso último y por lo mismo estos días aquí fueron tan importantes. Ese aislamiento tiene una razón de ser y quizá por eso poco o nada me importaron los grandes acontecimientos sociales.

Pero ahora, de golpe siento cómo se está yendo el mítico septiembre. Este septiembre tan simbólico que está cargado de lo extremo de la vida, del dulce excesivo y de sabores tan amargos como esa bebida que tomé en mi promesa scout y nunca supe lo que era, pero el sabor quedó en mi boca como por dos días.

El septiembre de los volantines, del viento helado, de humaderas que delatan asados, de accidentes al por mayor. El mes de mi cumpleaños, del de mi abuela y de queridas amigas. El mismo en que asumió y, tres años más tarde, cayó Allende. El nublado Septiembre Negro, el de Sabra y Shatila y el comienzo de la Intifada. Un enlutado mes en que nos dejaron grandes maestros como Pablo Neruda o Víctor Jara.

Este septiembre que me da otra oportunidad. Una posibilidad de poder decir adiós y crecer.


miércoles, 5 de septiembre de 2007

Inventario

Llevo 15 años siendo adicta al chocolate

24 siendo hija y nieta

casi 18 siendo hermana

5 estudiando Periodismo

6 como activista por Palestina

10 siendo de izquierda concientemente (24 considerando mi etapa inconciente)

5 años viviendo entre Viña del Mar y Arica

6 meses de amor profundo e incondicional

1 año y medio de pena y desilusión

6 meses con un romance casi secreto

10 años con una mejor amiga correspondida

17 de estudiante

18 escuchando, lamentablemente, a Ricky Martin

3 semanas fuera de la UGEP

1 año viviendo sola

11 desde mi primer beso

5 tomando café

10 con colon irritable

2 años solo desde que fui a Brasil por primera vez

y 1 desde la última

5 meses trabajando

10 años han pasado del Jamboree Mundial

2 años y 1 mes desde que me escapé a Isla Negra

2 meses que me robaron el celular

12 años desde que mi tata se marchó y solo

5 meses que nos dejó la Cami

2 años que leo a diario a Benedetti

7 meses que no me baño en una playa

tres días que no veo sol

hace una hora que lloré

y un minuto que sonreí

En total serían 206 años, tres semanas, tres días y una hora de vida.

Pero la verdad es que son solo 24 años.

Puede sonar pretencioso, pero para mí es toda una vida.







6 de septiembre de 2007


jueves, 16 de agosto de 2007

luz, cámara y sobre todo...Acción!




Que Gane el Quiero la Guerra del Puedo


viernes, 10 de agosto de 2007

Castro, Martí y 'nuestro' deber

Javier me prestó un libro llamado 'La historia me absolverá', del cual quiero rescatar un párrafo que me remeció y quizá me haga volver al camino que ya estaba abandonando:
"Para mis compañeros muertos no clamo venganza. Como sus vidas no tenían precio, no podrían pagarlas con las suyas todos los criminales juntos. No es con sangre como pueden pagarse las vidas de los jóvenes que mueren por el bien de un pueblo; la felicidad de ese pueblo es el único precio digno que puede pagarse por ellas". Dejando los prejuicios de lado, estas palabras de Fidel Castro me afirman más a la tierra y me obligan un poco a estar de pie.
Ahí mismo, Castro cita a su mentor, José Martí, quien dice :"El verdadero hombre (entendido como ser humano) no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber; y ese es el único hombre práctico cuyo sueño de hoy será la ley de mañana, porque el que haya puesto los ojos en las entrañas universales y visto hervir los pueblos, llameantes y ensangrentados, en la artesa de los siglos, sabe que el porvenir, sin una sola excepción, está del lado del deber."
Y es a ese deber al que me cuesta tanto renunciar.
Cualquier cosa puede suceder. Cualquier cosa

lunes, 30 de julio de 2007

Arrancando de las Hormigas Asesinas



Ayer fue un día tan gris como las imágenes de Londres que he visto por televisión. El sol decidió ubicarse y atinó a esconderse, ya que su comportamiento no corresponde al debido en invierno.

Quizá por eso me perdí camino a tu departamento. Pasé de largo y varios metros más allá advertí mi error. Entonces una sensación extraña dominaba mi nariz y me provocaba ganas de estornudar. Creo que era la contaminación apestosa de Santiago.

Ya de vuelta, cuando llegué a la estación Baquedano del metro, me quedé sentada un buen rato. Tenía la mirada algo perdida y no me importó mucho que se me pasaran varios trenes. Me quedé pensativa con lo que estuvimos conversando y no lograba convencerme de tus palabras.

Me dijiste tantas cosas del pasado y del futuro que me costó hilarlas, darles un sentido. Era como obvio que eso pasaría en algún momento y las propuestas harían su triunfal llegada. Claro que me gustó mucho que confies así es mí, que no tengas problema en reconocer tus miedos y mostrarte a veces muy vulnerable. Dejas un poco tu capa de super héroe y te vuelves alguien de carne y hueso, lo que evidentemente hace que me gustes más. Por eso apreté fuerte tu mano, para que me sientas a tu lado y sepas que estoy ahí. Creo que lo sentiste y por eso pudiste dormirte un ratito, sin soltarla.

Y ahi en la estación de metro, a esa hora en que hay mucha gente, aún cuando es domingo, me preguntaba tantas cosas al mismo tiempo, replantéandome una vez más lo que quiero y debo hacer.

Así, con la mirada perdida en los rieles, de pronto vislumbré una pareja de jóvenes enamorados. Juntaban su frente para mirarse fijo a los ojos y luego besarse suavemente.

Ha sido una de las pocas veces que no me produce rechazo ver las expresiones públicas de amor, quizá porque estas no eran exageradas, ya que la mayoría de las veces los pololos olvidan que hay gente y se languetean y manosean como quieren.

Pero ahora era tan distinto. Ellos parecían estar en otro planeta, en un realidad suya, como si estuvieran dentro de una burbuja y no captaran que estaban rodeados por decenas de personas.

Y de pronto me di cuenta que ella era sordomuda y él se esforzaba por responderle dentro de su lenguaje. No me fue necesario conocer las señas para saber lo que ella le decía y él respondía.

Todo en ellos era amor, respeto, cuidado.

No sé cómo se habrán conocido, ni tampoco si él aprendió el lenguaje de señas para comunicarse con su enamorada o por otros motivos, pero me quedó claro cuánto se amaban.

La mirada de ella era tan transparente y el abrazo de su novio se veía tan sincero, que parecían personajes de una película francesa que vi hace un tiempo. En ese momento solo estaban concientes de su existencia.

Y entonces me pregunté qué pasaría si de pronto todos los ruidos y voces se apagaran¿ Sería capaz de encontrar una voz que me hable dentro de mi silencio?¿ Existiría alguien que rompiera barreras para comunicarse en mi lenguaje? ¿Sería tan afortunada como ella al tener un hombre que me ame pese a mis limitaciones?

Entre tanta pregunta se me mezclaron los temas... entre el replanteamiento, el amor incondicional y la película del otro día

Cuando finalmente decidí ponerme de pie y abordar uno de los carros, en imágenes en blanco y negro apareciste tú, quizá como mi gran alternativa para salvarme del ataque de las hormigas asesinas...y no como el súper héroe que imaginé cuando solo te conocía en fotos, sino que como el hombre en carne y huesos que a veces siente miedo.

jueves, 26 de julio de 2007

Calor de invierno

Mientras caminaba con la frente bien en alto y sentía el viento golpeando fuerte en mi cara, no podía dejar de pensar en todo lo que ha sucedido en tan poco tiempo. Acomodaba mis manos heladas (congeladas como siempre) muy adentro de los bolsillos de mi chaqueta y no dejaba de sonreír. Pese a que mi pequeña nariz también delataba la baja temperatura, no dudaba en arrugarse cada vez que dibujaba una sonrisa en mi cara.

Y no era fingida.

Y no había nadie a mi alrededor, solo el cerro lleno de edificios y de frente el mar, muy gris y calmo, casi un espejo del cielo. Recordé lo que la nati me dijo tantas veces: el frío es interno, es solo interno. Esa frase se acomodó tan bien a ese momento, porque mi cuerpo estaba cálido, era agradable caminar y sentir cada paso seguro.

Este invierno se han dado temperaturas tan bajas como no se veían hace 40 años, según el noticiero central. Ha muerto gente. Indigentes sobretodo. Ha caído nieve en Placilla y las sábanas están algo congeladas. Hasta me compré una estufa y hubo noches que la dejé prendida por horas, incluso hasta el amanecer. Me lo recordó la cuenta de la luz que llegó el otro día y cuyo valor se había triplicado.

Entonces cuando ya había llegado al paradero de abajo vinieron a mi mente algunas caras. Algunas están muy lejos, pero cuando abro mi correo y aparece un 'hola', se trasladan a mi lado y es como si conversáramos y percibiera sus gestos, sus colores, su cariño.

Es tan rica esta nostalgia dulce. Tan rica como las mandarinas que comí esta mañana sentada en mi balcón con el sol pegando fuerte en mi cara, escuchando a Caetano, quemándome mientras cantaba Sampa. Y hacía calor en verdad. Calor en invierno, todo un acontecimiento. El mar se veía brillante y olía a verano, las mandarinas estaban más anaranjadas y su olor se impregnaba en mis dedos.

Los días bipolares tienen su encanto y lo descubrí hace poco.

Eso que este invierno no tendré vacaciones, pero no me molesta. Estoy aprendiendo mucho y es agradable ser aprendiz, reconocer a la ignorante que hay en mí y hacerla desaparecer de a poco, no haber leído todos los libros que estoy leyendo, los que me prestan y los que caen en mis manos casi milagrosamente. Revolucionan mis pensamientos y ya planeo actos revolucionarios en lo cotidiano.

No me preocupan las vacaciones, total como le he dicho siempre a mi madre, después uno muere y ahí puede dormir eternamente y descansar de una vez por todas. Ahora existen proyectos tan interesantes y que me entusiasman al extremedo de quitarme el sueño de tanta ansiedad. Otro síntoma de juventud.

Y hace un calor tan rico.

Anoche veía esa película de la que tanto me hablaron, que me confirmó que Fuguet es mejor como escritor que como director, incluso como periodista. Pero el guión es bueno.

Me trasladé a esa vez que ibamos caminando por avenida Libertad y tu me llenaste de preguntas y yo no entendía muy bien qué era lo que pasaba, pero me caías bien y tus respuestas me gustaban más de lo normal y eras tan confuso y espontáneo que solo me hacías reír.

Y ahora vaya que ha pasado agua bajo el puente.

Otra vez aparecía la voz de la nati diciéndome: el frío es interno.

Puede que se deba a que hace tanto tiempo que no lo siento. Pese a todo, a los problemas que me trajo la escuela de Frankfurt, los puntos de menos, las noches de desvelo, algunas peleitas y las falsas alarmas. El calor es superior.

Me reconozco, conozco a nuevos personajes ricos en sentimientos y sabiduría. Me llena de alegría amar a más gente de la que alcanza en los dedos de mis manos y que son solo el 10 por ciento de los contactos de msn. Me enorgullece su apoyo, su fidelidad.

Es una nostalgia tan dulce esta.

Quedan como 5 dias para que llegue agosto. Es el mes clave y pocos lo saben.

Mientras tanto allá afuera me espera un sol esplendoroso y tres mandarinas por comer.

miércoles, 13 de junio de 2007

Utopia


"ELLA ESTÁ EN EL HORIZONTE. ME ACERCO DOS PASOS, ELLA SE ALEJA DOS PASOS. CAMINO DIEZ PASOS Y EL HORIZONTE SE CORRE DIEZ PASOS MÁS ALLÁ. POR MUCHO QUE YO CAMINE, NUNCA LA ALCANZARÉ. ¿PARA QUÉ SIRVE LA UTOPÍA?. PARA ESO SIRVE: PARA CAMINAR".


Esta frase la tomé prestada del blog de Javier (lo recomiendo para que le echen una leída). Es de Eduardo Galeano y resultó muy inspiradora. Tanto, que hasta la dediqué a alguien que día a día me hace creer más en ella.
Ya estoy caminando, y junto a él resulta mejor.